viernes, 12 de abril de 2013

Defensa de la Democratización de la justicia




¿Cuál es la justicia cuando cae un pobre
que trabaja y lucha? pregunto a la corte.
Angel Parra (cantautor chileno. Hijo de Violeta Parra)





Cuando un componente de las instituciones en un Estado de Derecho necesita ser democratizado es porque su estructura responde a un modelo autocrático.

Democracia implica recuperación del estado para que éste sirva a las mayorías. Un servicio de justicia que se aísla bajo la prerrogativa de su “independencia” para evitar rendir cuentas a esas mayorías y operar servilmente para las minorías del poder económico concentrado debe ser inmediatamente democratizado. 

De lo contrario el Estado se atrofia y el poder popular se diluye.
La matriz operativa de la administración de justicia argentina perdió transparencia. Dicho en criollo, se corrompió.

Su andar decadente se demuestra cuando no llega. No aparece, se esconde. No decide, prorroga. Se autoelige, se autoevalúa, se eterniza, no tiene plazos. En sus decisiones y en sus decisores. Jueces que perduran hasta que la muerte los separe del cargo. O el juicio político, especie rara si la hay.

Disfruta del confort de “no rendir cuentas”.  No muestra los fallos, no muestra el patrimonio de sus funcionarios, no muestra a quien designa como empleado.

Los sectores cuya incapacidad histórica para lograr el poder a partir de elecciones democráticas eligieron la justicia como plataforma de despegue y aterrizaje de sus intereses, históricamente antidemocráticos.
Para ganar necesitan impugnar cada decisión soberana del pueblo. Y para eso tienen a la justicia.

Lo demostraron en muchas leyes que sancionó el Congreso Nacional y en decisiones soberanas del Poder Ejecutivo.
Las corporaciones, como no tienen votos ni mayorías en el congreso, tienen jueces. Y desde ahí pretenden gobernar. O impedir el cumplimiento de las decisiones del gobierno legítimamente electo por las mayorías, tal como lo establece la Constitución.

Los seis proyectos de ley tienen como principios rectores los de democratizar y transparentar la justicia. Democratizar significa que la gente llegue a ese poder.
La oligarquía argentina detesta que la gente, el pueblo, llegue al poder. Y ese es el fondo de su furia opositora. Le invaden uno de sus bastiones. El único que ante cada golpe de estado dictatorial no se toca.
En un gobierno de facto el ejecutivo se interviene, el legislativo se disuelve, el judicial se mantiene intacto. Se toca lo menos posible. Casi nada.

Queremos una justicia que sea autónoma, moderna y transparente. Para eso hay que democratizarla. De lo contrario, dejarla como está es abandonar nuestro rol desde el estado de ofrecer una administración abierta, transparente y eficaz. Y aunque resulte contradictorio, una justicia democratizada será una justicia equitativa, inclusiva en lo social.
Una justicia que, desde el derecho, también haga una opción por los pobres.

Queremos una justicia independiente de los gobiernos, del resto de los poderes y también de las corporaciones mediáticas y económicas ya que la independencia de la justicia no sólo debemos medirla cuando es independiente del gobierno sino cuando lo es de los poderosos grupos económicos.

Para profundizar en el modelo transformador y profundamente democrático que diseñó Néstor Kirchner, autor y ejecutor de cambios sustanciales en la justicia y en particular en la Corte Suprema, es que defendemos estos seis proyectos de ley que democratizarán la justicia, un poder del estado desprestigiado y ausente entre los argentinos.

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