domingo, 25 de mayo de 2014

Día Nacional de la Olivicultura


El cultivo y la producción de la Olivicultura, es desde hace cientos de años, una de las actividades productivas por excelencia, de la provincia de La Rioja. Hoy, a pesar de las dificultades que atraviesa el sector, vislumbra un horizonte concreto de crecimientos, basado en la diversificación e industrialización de esa producción, cuya calidad y cantidad, permite posicionar al territorio riojano, en uno de los más pujantes y competitivos del mercado regional, nacional e internacional. 

El 24 de mayo fue el Día Nacional de la Olivicultura y se celebró en Aimogasta, capital nacional de la Olivicultura Argentina y cabecera del Departamento Arauco, desde donde toma nombre su variedad emblema. Desde la provincia se anticipa un fuerte trabajo en materia de diversificación e industrialización de la producción, con una clara mirada de apoyo a los pequeños productores de toda la región, basado en la Ley Nacional 26.839, que declara al Aceite de Oliva Argentino Alimento Nacional, promovida por el diputado nacional en uso de licencia y ministro de Producción y Desarrollo Económico Javier Tineo. 

A pesar de las dificultades que tuvo este año la producción olivícola, Argentina sigue siendo la principal productora de aceitunas de América y La Rioja, lidera la producción y la superficie cultivada de Olivo en la historia. De allí que el Día Nacional de la Olivicultura se celebra en el principal polo productivo que es la ciudad de Aimogasta en el departamento Arauco. De allí datan las primeras plantaciones que se colocaron en La Rioja – como el Olivo Cuatricentenario- y en Argentina y el posterior desarrollo que se dio en ese oasis.


A pesar de las dificultades que se conocen durante este año, el Estado Nacional a través del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos  de la Nación y la provincia a través del Ministerio de Producción y Desarrollo Económico estuvieron asistiendo a los productores con diferentes líneas de financiamiento, en algunos casos crediticias y en otros con subvenciones, además de infraestructura para el sector olivícola, con la visón justamente orientada a sostener la competitividad del sector y su implicancia en el mercado nacional e internacional. 

Argentina tiene en el orden de unas 100.000 hectáreas productivas de las cuales 30.000 están en la provincia de La Rioja. La calidad de la producción es muy homogénea y tiene una preminencia la Olivicultura Argentina de destino a la aceituna de conserva, respecto del aceite de Oliva, situación que es inversa en los países que lideran la producción global como es el caso de España, marruecos, Grecia, Portugal, Italia entre otros, describió. 

Ley 26.839


Entre las normativas y los estímulos que se dieron al sector, debemos mencionar la Ley 26.839 que declara al Aceite de Oliva Alimento Nacional, que busca promocionar el consumo interno, habida cuenta que Argentina siendo el principal productor y llamativamente, es el país que menos consume aceite de oliva, en América.
Chile, por ejemplo, consume 2 kilos por habitante por año, Brasil 1.2 kilos por habitante por año, Estados Unidos con 1.5 kilos por habitante por año; mientras que Argentina está en el orden de los 200 gramos por habitante por año. 

Esta instancia o circunstancia que tiene la olivicultura en donde Argentina al tener una producción importante y mayoritaria, termina quedando sujeta a las importaciones, es lo que provoca que ante la mínima pérdida de competitividad del sector, la producción queda lesionada. 

De allí viene que la Ley de Aceite de Oliva Producto Argentino Alimento Nacional, busca imponer posicionar y mejorar el consumo interno del aceite de oliva, promocionando como bandera, las enormes bondades que tiene para la salud este producto. El aceite de Oliva es el único aceite, que es producto de la prensada del fruto, a diferencia de los aceites de semilla que tienen que ser sometidos a procesos químicos y naturalmente, esto es a lo que la normativa apunta. 

Diversificación e industrialización 


Estamos llevando adelante un programa dentro del ámbito de este Ministerio y que apunta a la industrialización de aceite de oliva con la inversión en tecnología y maquinaría en los pequeños centros de los pequeños productores olivícolas, buscando que el destino de esa producción sea el consumo interno, con precios competitivos pero con alta calidad y exigentes procesos de control”. 

La política olivícola en La Rioja se desarrolla con asistencia del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (NTI). “Contamos con la proyección del primer laboratorio de control físico químico, del aceite de Oliva. Hay unos de similares características en Migueletes y en Mendoza. Este laboratorio en La Rioja apunta a participar y a comprometer a los productores en el control de la calidad. 

La idea es que el INTI sea el organismo nacional que certifique los laboratorios de todas las aceiteras de oliva. Buscamos que este sea un paso más en la denominación de origen y la genuinidad del aceite de oliva.


Por otro lado, estamos avanzando, y en poco tiempo más la provincia contará, a través de la firma de un convenio con la Universidad Católica de San Juan, el Gobierno de San Juan y el Comité Olivícola Internacional (COI), con su propio panel de Cata. Esto será un avance muy importante y un paso más en la industrialización y mejora de la calidad de producción del aceite de oliva. Buscando que la diversificación se imponga en la producción olivícola. El objetivo es que Argentina además de productora de aceitunas de conserva de alta calidad, produzca aceite de oliva de alta calidad, cumpliendo las más exigente normas nacionales e internacionales.

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